Me llamo María Teresa y vivo con mi hija Irene en Zamora, una pequeña y tranquilidad ciudad en el noroeste de España. Mi hija mayor, Raquel, viene de vez en cuando a pasar unos días con nosotras, cuando sus estudios en la Universidad se lo permiten.
El nombre de nuestro criadero, Semurah, lo elegí precisamente porque es como llamaban a esta localidad en tiempos de dominación árabe.

En nuestra familia siempre hemos tenido perros, pero en 2006 decidimos incorporar un gato y, tras informarnos debidamente, nos decidimos por la raza ragdoll.
Nos cautivó tanto su carácter y temperamento que comenzó a surgir la idea de dedicarnos a la cría de esta raza, a pesar de todo el trabajo y dedicación que conlleva, con el compromiso de conservar y/o mejorar sus cualidades en cuanto a salud, temperamento y belleza.


Todos los gatos conviven con nosotras, incluso los machos. Aunque ellos están separados de las hembras para evitar montas no programadas, a veces los juntamos en el patio para fomentar su socialización como manada y porque les gusta tomar el aire y el sol.



La observación de su comportamiento ha sido fundamental para el desarrollo de mi programa de convivencia y, especialmente, para el desarrollo del rol social que los gatitos nacidos en mi criadero van a ejercer en sus nuevos hogares.


En casa queremos a nuestros compañeros peludos. Mis hijas han nacido con ellos y desde pequeñas han asumido, naturalmente, la gran responsabilidad que supone tenerlos a nuestro cuidado. Ellos nos vienen a recibir cuando llegamos a casa, nos acompañan a todas partes, nos alegran con sus juegos y nos dan todo su afecto, a su manera. Vivir con ellos forma parte de nuestra vida y con ese espíritu se crían los gatitos Semurah, para que hagan tan felices a otras familias como lo hacen con nosotras.




Tengo pocas camadas al año pero todas y cada una de ellas son programadas con el máximo celo para que todos los gatitos sean un fiel reflejo de mi principal compromiso como criadora: ofrecer un perfecto compañero de viaje.
Nuestra gran familia la completa Byron, un precioso Golden Retriever, con el que no existe problema alguno de convivencia. En nuestro hogar se respira un clima de tolerancia y serenidad. Como debe ser.


A nuestros compañeros peludos les alimento con pienso seco de alta gama, y los fines de semana les ofrecemos alimento húmedo para variarles su alimentación, sin olvidar, cuando les toca, su ración de malta, el cepillado, el corte de uñas, la limpieza de ojos, nariz y oídos, y la supervisión de su médico veterinario.
Quiero terminar expresamente esta página, dando las gracias a todas las familias que comparten su vida con un gatito Semurah.
El afijo Semurah está registrado en FIFE, en TICA y en la WCF .
Somos socias de las asociaciones felinas ASFE, CFM y del Club Amigos del Ragdoll.
Somos miembros de Ragdoll Fanciers Club International y de Ragdoll International.
Estamos suscritas a varios portales de veterinaria