Me llamo María Teresa y vivo con mis dos hijas, Raquel e Irene, en una casa unifamiliar a las afueras de Zamora, una pequeña y tranquila ciudad en el noroeste de España.
El nombre de nuestro criadero, Semurah, lo elegimos precisamente porque es como llamaban a esta localidad en tiempos de dominación árabe.
Nuestro primer Ragdoll entró en casa hace dos años. Nos cautivó tanto su carácter y temperamento que comenzó a surgir la idea de dedicarnos a la cría de esta raza con todo el trabajo y dedicación que conlleva, y con el compromiso de conservar y/o mejorar sus cualidades en cuanto a salud, temperamento y belleza.
Nuestros gatos conviven con nosotras por toda la casa, incluso los machos reproductores. No existen jaulas. No nos importa convivir con sus marcajes, sólo es cuestión de un poco más de higiene y paciencia. Para nosotras su socialización es fundamental, aparte del gran placer que nos brinda su presencia constante.
A nuestros gatos los alimentamos con pienso de primera marca; dos veces por semana les damos alimento enlatado también de gama alta, sin olvidar las vitaminas, la malta y algún que otro premio.
Todos son revisados de forma continua por sus veterinarias, que llevan un esmerado control respecto a revisiones, vacunas y desparasitación.


Nuestros gatos también conviven con nuestros dos perros: Lord Byron, un precioso Golden Retriever y Chippie, un gracioso Bichón Maltés.
Nuestra casa es muy grande y tiene espacio para que las madres dispongan de su propia habitación para que puedan cuidar de sus cachorros con la máxima tranquilidad y seguridad.
También tenemos zonas al aire libre debidamente acondicionadas para evitar fugas. A nuestros gatos les encanta tomar el aire y el sol.
El afijo Semurah está registrado en FIFE, en TICA y en la WCF .
Somos socias de las asociaciones felinas ASFE, CFM y del Club Amigos del Ragdoll.
Somos miembros de Ragdoll Fanciers Club International y de Ragdoll International.
Estamos suscritas a varios portales de veterinaria